El embajador de Brasil en Argentina, Julio Bitelli, fue convocado en el Palacio de Itamaraty y se reunió el lunes 15 de julio con el ministro de Relaciones Exteriores, Mauro Vieira, así como con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el vicepresidente Geraldo Alckmin.
Esta convocatoria refleja problemas en la comunicación entre los dos países, ocurridos después de la visita de Javier Milei a Brasil para participar en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en Balneário Camboriú, Santa Catarina.
Durante el evento, Milei se reunió con el expresidente Jair Bolsonaro y atacó a Lula, mientras se esperaba un encuentro entre los líderes de Brasil y Argentina en la cumbre del Mercosur en Asunción, Paraguay.
Aunque la cumbre se celebró el 8 de julio, Milei decidió regresar a Argentina después de su discurso en Brasil, demostrando una postura para debilitar el bloque. Lula criticó, sin nombrar directamente, a aquellos que intentan socavar las instituciones democráticas y aplican medidas que agravan las desigualdades económicas y sociales en la región.
Además, Lula condenó las iniciativas del gobierno argentino que obstaculizan debates importantes en el Mercosur y criticó el nacionalismo arcaico y las políticas ultraliberales que aumentan la desigualdad.